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Edgar Borges

¿Cuál es la posición de los creadores ante la nueva Europa que propone Berlusconi?

Según Voltaire, ni los filósofos ni los pobres tienen Patria. Con el permiso de los filósofos, y sobre todo de los pobres, tengo demasiadas interrogantes sobre el enorme silencio que sacude al mundo, tanto europeo como americano, ante la creciente tendencia antihumana que en Europa están imponiendo políticos de la talla de Berlusconi. ¿Qué dice el sector intelectual de la indiferencia que mostraron muchos italianos ante los cadáveres de las dos niñas gitanas que yacían en una playa mientras ellos se divertían de lo lindo? ¿qué dicen los creadores del mundo ante la forma cómo la directiva europea pretende criminalizar a los inmigrantes y sembrar odio entre la población? Mucho me gustaría saber qué piensan hombres como Gabriel García Márquez, Rubén Blades, o quizá Joan Manuel Serrat. ¿Qué ocurre? ¿Ya no hay más nada que cuestionar en el mundo? ¿Es que después de tanta crítica siempre viene el silencio? ¿más pudo el egoísmo de unos pocos que la urgente necesidad de transformar el mundo? Pero, voy más allá, por encima de las opiniones de los consagrados, desearía saber ¿qué piensan los creadores que no tienen intereses que defender sobre esta nueva forma de concebir a Europa? ¿qué posición pudieran tomar? ¿es la creación definitivamente un asunto abstracto, desvínculado del mundo, o seguiremos asumiendo la necesidad de posibilitar nuevas realidades? ¿es que ya no existen creadores incómodos? ¿es que el sistema nos compró las ganas de ser incómodos?

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Nueva Europa, viejas ideas

Con respecto a las ideas de Silvio Berlusconi sobre lo que el considera “La Nueva Europa”, recomiendo una nota de Umberto Eco, titulada: “Los ojos del Duce”. A través del sesudo análisis de este brillante periodista y semiólogo, podemos descubrir no solamente la forma de pensar y actuar de Berlusconi, si no también como deben actuar los intelectuales en la actual coyuntura de deshumanización y desinformación. Aunque parezca paradójico, disponiendo de medios como Internet, teléfonos celulares multifunción, revistas digitales, blogs, realidad virtual, conexiones satelitales y demás chiches de alta tecnología; los seres humanos están cada vez menos informados. O debería decir desinformados. Y aquí cabe una aclaración, de la cual las tácticas berlusconianas son paradigmáticas: transformar la realidad, en este caso una noticia, en una “realidad” según su propia versión de los hechos. Aquello que se menciona como “periodismo de opinión”. Lo que en el fondo no es más que una estrategia para arrastrar a la “mass media” hacia sus propios objetivos.
El trasfondo de las ideas berlusconianas tienen un añejo y conocido tufillo fascista. Y dentro de esa lógica el odio racial es uno de sus puntos principales. En el caso de este señor es de esperarse tal actitud. Pero que un gobierno supuestamente progresista como el del señor Vicente Zapatero refrende una ley de extranjería retrógrada, hace pensar que no solo en Dinamarca algo huele a podrido.
Hace algunas semanas una niña argentina de siete años fue demorada en su ingreso a España aduciendo problemas en su documentación. La supuesta delincuente infanto juvenil pudo, luego de largas horas de espera, acceder al ingreso de dicho país. Pero esto fue debido al escándalo mediático en ciernes y ciertas influencias que se movieron con premura inusual en estos casos.
Estos casos de ánimos raciales exacerbados son sólo la punta del iceberg. Así como España ha erigido una valla enorme para evitar el ingreso desde África de desposeídos, los Estados Unidos levantan un muro (adornado para la ocasión) para que los “espaldas sudadas” no sigan intentando alcanzar el ilusorio “American Dream”. Además, con las lógicas diferencias, no debemos olvidar otro muro más, que sólo serviría para ocultar un problema muchísimo más grave: las desgraciadas diferencias entre palestinos e israelíes.
¿Alguien recuerda a “Scorpions” cantando “Wind of change” sobre las ruinas del ominoso “Muro de Berlín”?
Las víctimas convertidas en victimarios.
Es así que llegamos a una serie de preguntas que se plantea el señor Edgard Borges, sobre el compromiso de los intelectuales sobre estas realidades que nos avasallan. En cierta forma el señor Umberto Eco plantea una posible solución a esta problemática. Y es el uso de medios no convencionales para difundir las ideas. Ya que los medios de comunicación convencionales están cada vez más concentrados. Por lo general lo que llaman multimedios poseen radios, canales de televisión, periódicos y revistas, que responden a una sola “línea editorial”. Su propia y exclusiva conveniencia.
Si alguien recuerda aquella joya de la cinematografía mundial “El ciudadano” (Citizen Kane) de y por Orson Welles, sabrá de que estamos hablando. Si no sería útil averiguar quien fue William Randolph Hearst .
Intelectuales y pensadores comprometidos con utopías, con su tiempo, han habido y seguirán habiendo. ¿Algunos pocos ejemplos desde, por ejemplo, Alexander Solzhenitsyn hasta nuestros días?
El mismo señor Eco, José Saramago, sin olvidar a Salman Rushdie, y sangre joven como el mismo señor Borges que creo este intercambio de ideas.
Mal que le pese al sistema, mientras exista papel y lápiz, pasión, convicciones y causas justas, los incómodos pensadores seguirán eludiendo las trampas, las salamandras del Fahrenheit 451 bradburyano y los ojos omniscientes del “Gran Hermano” para seguir desparramando ideas. Por cierto, no del todo cómodas.

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Muy cierto lo que dice el amigo Ricardo Juan Benítez. Esta opinión me hace recordar que Umberto Eco denomina Guerrilla Mediática lo que debería ser un gran movimiento individual y colectivo, pero altamente participativo, que sirva de detonante de opinión crítica ante la realidad mundial que se nos pretende imponer. Lo que deseo agregar es que se hace necesario que nuevas voces se incorporen al debate, no puede ser solamente Eco, Saramago y otros pocos, ellos son necesarios, pero, ¿y las nuevas voces? Y lo de nuevo, más que por edad, es por mentalidad, por amplitud sobre cómo abordar el arte como medio para transformar realidades, o por lo menos, para posibilitar nuevas visiones de las realidades.

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Dicen que una imágen muestra más que mil palabras, por eso mi intervención será corta; porque no hay palabras para describir el horror que se gesta detrás de las fronteras de la intolerancia. Alguna vez fue Europa invadiendo Ameríca, hoy las inmigraciones están vedadas por los altos muros de "PAPELES MOJADOS", Aquí me hago las mismas interrogantes de Edgar Borges. ¿Dónde estan las nuevas y las antiguas voces que deploraban un mundo de paz en sus escritos?... será que (como diría Charles Mills) la imaginación sociológica se les adulteró por una economía de papel."Papel moneda", claro está.

Gracias por permitirme.

Andrea V.Álvarez
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El graznido de Berlusconi

En algún momento de este intercambio de ideas volveré sobre el tema que más interesa tanto al señor Borges, como así también a Andrea Victoria Álvarez. Esto es, resumiendo, algo así como: ¿Las nuevas voces intelectuales tienen conciencia humanística y social o están asimiladas por el establishment? ¿Queda algo del mayo del 68 en los jóvenes pensadores?
Bien, para que mi análisis sobre la personalidad de Silvio Berlusconi no quede a medias, y sea algo críptico en sus referencias, me he tomado la libertad de transcribir el artículo al que hacia referencia en mi anterior comentario. Pero antes quería agregar algo más por mi propia cuenta:
En Las Pampas, en mi país (La Argentina), hay un cierto tipo de animal bípedo, un ave, de tamaño mediano y plumaje entre blanquecino, marrón y negro. Sus ojos y pico son rojos y se da con abundancia en las cercanías de lagos, lagunas y arroyos. Le llaman Tero (vanellus chilensis) y su principal característica es su astucia. Sobre todo para defender el nido y sus crías. Ante la presencia de un depredador usa diferentes estrategias. Por ejemplo se aleja del nido y grazna para llamar la atención de la amenaza. O teatraliza haciendo que está herido. Algo de las estratagemas del tero hay en el comportamiento de Berlusconi.
Es común hablar de las “metidas de pata” berlusconianas. En realidad son una hábil manera de distraer la atención. Al promover una “Europa Blindada” sabe de antemano que es un asunto ríspido y antipático. Pero lanza su “globo de ensayo” poniendo a toda la oposición a la defensiva. Es su posición “de máxima”. Luego negocia, pero nunca antes de volver a golpear nuevamente con otro exabrupto.
Como es necesario conocer al adversario, ya volveremos sobre esta compleja personalidad. Ahora el artículo:



Ojos del Duce

Por Umberto Eco

(Publicado digitalmente: 24 de enero de 2004)

Recientemente celebré mi cumpleaños, y con mis allegados, que habían acudido a felicitarme, volví a evocar el día de mi nacimiento. Si bien estoy dotado de excelente memoria, aquel momento no lo recuerdo, pero he podido reconstruirlo a través del relato que de él me hicieron mis padres. Al parecer, cuando el ginecólogo me extrajo del vientre de mi madre, una vez hechas todas las cosas que requieren tales casos, y presentándole el admirable resultado de sus contracciones, exclamó: "¡Mire qué ojos, parece el Duce!". Mi familia no era fascista, al igual que no era antifascista -como la mayor parte de la pequeña burguesía italiana, tomaba la dictadura como un hecho meteorológico: si llueve, se coge el paraguas-, pero para un padre y para una madre, oír decir que el recién nacido tenía los ojos del Duce suponía indudablemente una bonita emoción.

Ahora, cuando los años me han hecho más escéptico, me inclino a pensar que aquel buen ginecólogo decía lo mismo a cualquier madre y a cualquier padre -y mirándome al espejo, me descubro más bien parecido a un grizzly que al Duce, pero eso poco importa-. Mis padres fueron felices al saber mi semejanza con el Duce.

Me pregunto qué podría decir un ginecólogo adulador de hoy a una puérpera. ¿Que el producto de su gestación se parece a Berlusconi? La sumiría en un preocupante estado depresivo. Por “par condicio”, asumo que ningún ginecólogo sensible diría a la puérpera que su hijo parece tan rollizo como Fassino, tan simpático como Schifani, tan guapo como La Russa, tan inteligente como Bossi, o tan fresco como Prodi, por citar algunas de las personalidades políticas italianas más destacadas.

El escritor.

Un ginecólogo sensato compararía más bien al recién nacido con algún famoso televisivo, y diría así que tiene los ojos penetrantes del periodista Bruno Vespa, el aire agudo de Paolo Bonolis, el popular presentador, la sonrisa del actor Christian de Sica (y no dirá que es tan guapo como Boidi, tan arrogante como Fantozzi o -tratándose de mujer- tan sexy como Sconsolata).

Cada época tiene sus mitos. La época en la que nací tenía como mito al Hombre de Estado; ésta en la que se nace hoy tiene como mito al Hombre de Televisión. Con la consabida ceguera de la cultura de izquierdas, la afirmación de Berlusconi de que los periódicos no los lee nadie mientras que todos ven la televisión se ha entendido como uno más de sus patinazos insultantes. No lo era, era un acto de arrogancia, pero no una estupidez. Reuniendo todas las tiradas de los periódicos italianos se alcanza una cifra bastante risible si se la compara con la de quienes sólo ven la televisión. Calculando, además, que sólo una parte de la prensa italiana mantiene aún una actitud crítica ante el Gobierno actual, y que toda la televisión, la RAI más Mediaset, se ha convertido en la voz del poder, no cabe duda de que Berlusconi tiene toda la razón: el problema es controlar la televisión, y que los periódicos digan lo que les venga en gana.

Éstos son hechos, nos gusten o no, y los hechos son tales precisamente porque son independientes de nuestras preferencias (¿que se te ha muerto el gato? Pues muerto está, te guste o no).

He arrancado de estas premisas para sugerir que, en nuestro tiempo, si dictadura ha de haber, será una dictadura mediática y no política. Hace casi cincuenta años que se viene diciendo que en el mundo contemporáneo, salvo algunos remotos países del Tercer Mundo, para dar un golpe de Estado ha dejado de ser necesario formar los tanques, basta con ocupar las estaciones radiotelevisivas (el último en no haberse enterado es Bush, líder tercermundista que ha llegado por error a gobernar un país con un alto grado de desarrollo). Ahora el teorema ha quedado demostrado.

Por lo tanto, es una equivocación decir que no puede hablarse de "régimen" berlusconiano, puesto que la palabra "régimen" evoca el régimen fascista, y el régimen en el que vivimos carece de las características de las dos décadas de dominio mussoliniano. Un régimen es una forma de gobierno no necesariamente fascista. El fascismo obligaba a los chicos (y a los adultos) a ponerse un uniforme, acabó con la libertad de prensa y enviaba a los disidentes al confinamiento. El régimen mediático de Berlusconi no es tan zafio y anticuado. Sabe que el consenso se controla controlando los medios de información más difundidos. Por lo demás, no cuesta nada permitir que disientan muchos periódicos (hasta que no puedan ser adquiridos). ¿A qué serviría confinar al prestigioso periodista Biagi? ¿A que se convierta acaso en un héroe? Basta con no dejar que hable en la televisión.

La diferencia entre un régimen "al estilo fascista" y un régimen mediático es que en un régimen al estilo fascista la gente sabía que los periódicos y la radio no comunicaban más que circulares gobernativas, y que no podía escucharse Radio Londres, bajo pena de cárcel. Precisamente por eso, bajo el fascismo la gente desconfiaba de los periódicos y de la radio, escuchaba Radio Londres con el volumen bajo y confiaba sólo en las noticias que le llegaban a través del murmullos, del boca a boca, de la maledicencia. En un régimen mediático donde, pongamos, sólo el diez por ciento de la población tiene acceso a la prensa de oposición y el resto recibe las noticias a través de una televisión bajo control, si por un lado está extendido el convencimiento de que se acepta el disenso ("hay periódicos que hablan contra el Gobierno, prueba de ello es que Berlusconi se queja siempre al respecto, por lo tanto existe libertad"), por otro el efecto de realismo de la noticia televisiva (si recibo la noticia de que un avión se ha precipitado en el mar, es indudablemente cierta, de la misma forma que es verdad que veo las sandalias de los muertos flotar, y no importa si por casualidad son las sandalias de una catástrofe precedente, usadas como material de repertorio), hace que se sepa y se crea sólo aquello que dice la televisión.

Una televisión controlada por el poder no debe necesariamente censurar las noticias. Naturalmente, por parte de los esclavos del poder no faltan tampoco tentativas de censura, como una muy reciente (afortunadamente ex post, como dicen quienes dicen un momentín y pool position), por la que se juzgó inadmisible que en un programa televisivo se pudiera hablar mal del jefe del Gobierno (olvidando que en un régimen democrático se puede y se debe hablar mal del jefe del Gobierno; en caso contrario, nos hallamos en un régimen dictatorial). Pero se trata sólo de los casos más visibles (y, si no fueran trágicos, risibles). El problema es que se puede instaurar un régimen mediático en positivo, con la apariencia de decirlo todo. Basta saber cómo decirlo. Ninguna televisión dijera lo que piensa Fassino [líder de la oposición], acerca de la ley tal de cual, entre los espectadores nacería la sospecha de que la televisión oculta algo, porque se sabe que en alguna parte hay una oposición. La televisión de un régimen mediático usa en cambio ese artificio retórico que se llama "concesión". Pongamos un ejemplo. Acerca de la conveniencia de tener un perro hay aproximadamente cincuenta razones a favor y cincuenta razones en contra. Las razones a favor son que el perro es el mejor amigo del hombre, que puede ladrar si entran ladrones, que es adorado por los niños, etcétera.

El conferenciante.

Las razones en contra son que hay que sacarlo cada día para que haga sus necesidades, que nos cuesta en alimentos y veterinario, que es difícil llevárselo de viaje y otras cosas. Admitiendo que queramos hablar a favor de los perros, el artificio de la concesión podría ser así: "Es cierto que los perros cuestan, que representan una esclavitud, que no se les puede llevar de viaje" (y los adversarios de los perros son conquistados por nuestra honestidad), "pero es necesario recordar que son una estupenda compañía, que los niños los adoran, que se muestran vigilantes contra los ladrones, etcétera". Ésta sería una argumentación persuasiva a favor de los perros. Contra los perros podría concederse que es cierto que los perros son una compañía deliciosa, que son adorados por los niños, que nos defienden de los ladrones, pero a continuación seguiría la argumentación opuesta: que, sin embargo, los perros representan una esclavitud, una fuente de gastos, un engorro para los viajes, y ésta sería una argumentación persuasiva en contra de los perros.

El observador.

La televisión actúa de esta forma. Si se discute la ley tal de cual, se enuncia ésta en primer lugar, después se da la palabra de inmediato a la oposición, con todas sus argumentaciones. A continuación aparecen los partidarios del Gobierno que objetan las objeciones. El resultado persuasivo se da por descontado: tiene razón quien habla el último. Si se siguen con atención todos los telediarios, podrá verse que la estrategia es esa: en ningún caso tras la enunciación del proyecto aparecen primero los partidarios del Gobierno y después las objeciones de la oposición. Siempre ocurre lo contrario.

A un régimen mediático no le hace falta meter en la cárcel a sus opositores. Los reduce al silencio, más que con la censura, dejando oír sus razones en primer lugar.

¿Cómo se reacciona, pues, ante un régimen mediático, visto que para reaccionar sería necesario tener ese acceso a los medios de información que el régimen mediático precisamente controla?

Hasta que la oposición, en Italia, no sepa hallar una solución a este problema y continúe recreándose en diferencias internas, Berlusconi será el vencedor, nos guste o no.


“Publicado originalmente en los periódicos La Reppublica y El País.”

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En España y en toda Europa, al igual que en el resto del mundo, existen creadores preocupados por este tiempo de intolerancia. En la vida diaria uno conversa con ellos, eso es cierto. El problema, el eterno problema, son los medios de comunicación establecidos, esas estructuras no dan tregua. Por ello, pienso que internet debe servir como un nuevo vehículo, no sólo por el canal que representa, sino generando nuevos códigos, posibilidades distintas a las ya establecidas. Sería conveniente que, en el tiempo, la web se convierta en el medio representaivo de las nuevas propuestas sociales. Ya lo es, por esa vía va. Sólo es cuestión de que los creadores ajenos a los intereses del sistema, asumamos la dimensión del caso.

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Estimado Borges; Tus preguntas son verdaderas flechas que pueden incrustarse en el corazón de los intelectuales, o que deberían clavarse directamente en sus almas de burgueses redomados, sí, qué tiene que decir todos ellos sobre lo que planteas; yo sin ir más lejos he creado un Manifiesto para pedir firmas en protesta por esas actitudes de los políticos sobre los inmigrantes, sobre los seres humanos en definitiva, y después de haber hecho una buena difusión de este, no hay más de cuarenta firmas, y ya lleva el Manifiesto en Internet más de un mes, lo he enviado a mis más de mil contactos, aquí en Militeraturas está como discusión, en La Voz de la palabra, en Infomundial, redes donde nos damos cita poetas, escritores, y en fin intelectuales, quizá menos consagrados pero no por ello menos comprometidos: ¿Cuál es el resultado al respecto de luchar por los derechos humanos? Ninguno.
También tengo una discusión sobre si la Poesía puede hacer la revolución en estos tiempos, en los que es necesario que actuemos para poder salvar algo de la esencia de la humanidad, y tampoco tiene repercusión, nadie participa, aunque he de decir que para mí es un orgullo la mínima participación tanto en el Manifiesto como en la discusión sobre la Poesía, eso significa que aunque seamos pocos luchamos por esas cosas que al parecer los Intelectuales consagrados han dejado de tener como principal motivo de creación y reacción; el aburguesamiento de la elite literaria sólo hace engordar más la vanidad en la que muchos de ellos se revuelcan como cerdos en el barro.
http://militeraturas.ning.com/forum/topic/listForContributor?user=o...

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Tu sola respuesta, y tu sola participación sin esperar más de nadie, es muy importante amigo Valencia. El sector intelectual, a nivel mundial, en su mayoría, ha optado por el acomodo, es triste, pero esta crisis mundial, es en gran responsabilidad, un asunto que concierne a ese sector, el llamado sector de las ideas. ¿Por qué pudieron más las ideas de los mediocres que la de los intelectuales? ¿será que todo es parte de lo mismo? ¿o las ideas de los segundos eran verdad mientras superaban sus crisis individuales? Creo que, sin embargo, la posición y el activismo de los creadores ajenos a los intereses del sistema, debe ser distinta, debe ser muy por la acera contraria, tanto de la derecha como de lzquierda, porque al final, estos dos bandos terminaron pareciendose demasiado. ¿No te parece? Nuestro compromiso, luego del fracaso de la izquierda, debe ser plantearmos otros asuntos de orden éticos, de respeto a las diferencias, de abrir espacios para todos, de crear nuevos códigos en las nuevas comunicaciones para no repetir los vicios de los medios convencionales. En fin, no podemos ser más de lo mismo, ojalá en un futuro alguien no tenga que criticarnos mientras nos tomamos algún buen licor sentados en un confortable mueble en alguna importante academia de la lengua o de la historia.

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Ejem.
Creo que soy demasiado cínica para esto.
No, no es cierto. No soy cínica. Al contrario.
No comparto casi ningún presupuesto con vosotros (no considero que haya diferencia entre intelectuales y..."mediocres", por ejemplo ni, por supuesto, que la poesía pueda cambiar nada. ¿Cambiar? ¿La poesía? ¿Cómo? Es que ni siquiera lo entiendo, me parece un absurdo). En fin. Por otra parte el tema me supera.
Podría decir que es una vergüenza que se prohíba a los humanos circular libremente por el mundo, pero es un poco... infantil, a pesar de ser cierto. Es un poco... inútil.
Puedo decir, sin lugar a dudas, que Berlusconi es un payaso, así de primeras, y que lo siento mucho por los italianos. Pero todos hemos tenido o tenemos o tendremos dirigentes payasos, ¿verdad?
Lo único que puedo decir, con toda seguridad, es que el tema me supera. Cuando a los quince años me lo planteé, decidí que, ante mi falta de opinión sobre muchas cosas (puf, y por entonces tenía muchísimas más opiniones que ahora, y las decía muy alto), me aseguraría de comportarme con coherencia, yo, en mi vida cotidiana.
¿Burguesa? Mmmm. Eso lo decía yo de pequeña para insultar a las niñas que llevaban lacitos.
Burguesita de mierda, decía yo.
Ahora no me sirve. Seguir pensando en términos de burguesía falsea la realidad.
La poesía, a la hora del análisis, es reductora. Analizar utilizando metáforas es muy muy peligroso, y hacer caso a los poetas más todavía. ¿O no era poético el Duce? ¡Y Marinetti! ¡Mueran los poetas! ¡Se acabó la dictadura de la poesía! ¡Los publicistas al trullo!

Es broma: no estoy frivolizando, sin embargo. Realmente no creo que sea el lenguaje adecuado para analizar este tema.
Claro que me arde la sangre con estas cosas. Es una vergüenza. Pero no sé cuál pueda ser el papel del intelectual, si no el de intentar mirar sin prejuicios y expresar su opinión con cuidado. Pero, ¿y si esa opinión es tan ingenua y simplona como la mía? La ingenuidad no es mala, pero aburre.

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Puede que la ingenuidad sea mala y aburra, pero lo que aburre y es de juzgado de guardia es el pasotismo ante la barbarie, que no se pueda arreglar el mundo con la aportación de los intelectuales, vale, pero eso es como aceptar que las artes son prescindibles y que el hombre moderno, la sociedad consumista no las necesita para engrandecer su intelecto, precisamente, que las opiniones sean simplonas e ingenuas quién lo decide, los Cum Laude, o tú misma, no sé, que te hierva la sangre ya es un motivo para arremeter con lo que no te guste. Y por cierto, la burguesía es necesaria para el sistema pero no debemos permitir que sea esta la que aniquile el Arte, la Literatura o la Música, porque eso nos llevará de nuevo a la caverna.

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Eso mismo pienso, que ojalá nadie tenga que criticarnos, pero es mejor que se critique la acción de unos locos, como probablemente nos llamen, unos no mediocres, con respeto a la mediocridad general, masa gris pensante que lo ha absorbido todo, incluyendo al mundo de las ideas, la izquierda desintegrada por el neoliberalismo, la derecha sometida a sus ambiciones, oprimir y enriquecerse a costa de hacer esclavos, y los demás movimientos revolucionarios adsorbidos por el imperio, que sabe cómo actuar, y que desgraciadamente conoce el precio de los hombres,que por muy honestos que pretendamos ser, al final nos dejamos corromper con el licor espirituoso de los premios, la miel envenenada de los diplomas, de las medallas, que lo único que pretende es tenernos doblegados, y por supuesto controlados, para lo que se inventan los mismos, luego se produce el deterioro, la apatía, la desidia y la pasividad, el mirar para otro lado, mientras nos están nombrando Cum Laude de cualquier academia de la legua.

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Francamente no creo que esto se resuelva al mode de la vieja izquierda, ya la izuqierda no nos sirve de nada, ya los viejos modelos no nos bastan para transformar nada. Pero, no podemos renunciar al cambio, es más, debemos, sin ingenuidad, buscar nuevas formas de cambios, nuevos códigos de cambio. Y tampoco creer que todo está perdido. En nuestro activismo más estricto está el dolor de muela del sistema, por muy pequeño que sea ese activismo, es cotidiano, es del día a día, es de la familia, es hacia el amigo, y lo mejor, es ante uno mismo. No me resigno ante este modelo actual, y ya no nos bastan los sueños de la vieja izquierda, el actual capitalismo ha adptado una forma tan individual que se ha alojado en cada quien con un grado superior al cinismo, como es el descaro. Pero, reitero, no me resigno, la pelea deberá ser nueva, y hay que hacerla, construirla con uno mismo y luego hacia los demás, sin dogmas.

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Edgar, creo que este informe te interesará, te pido difusión
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